Posteado por: nataliamenendez | Octubre 22, 2009

Premiados contra viento y marea

Hace tiempo que ciertos premios, si no son algo controvertidos, resultan, generalmente, bastante sosos. En la Academia sueca este año la polémica está servida, aunque a Obama su recién otorgado premio Nobel de la Paz no le haga, a mi modo de ver, ningún favor. Al contrario. En realidad parece una estrategia política internacional para condicionar su modo de actuar antes de que sus prometedores proyectos se trunquen con el paso del tiempo. Esto me recuerda en cierto modo a esas actrices como Anna Paquin, que en su infancia o primera adolescencia reciben un Oscar cuando su carrera no ha hecho más que comenzar, arruinando así la posibilidad de superarse. Todo lo que uno pueda hacer a partir de ese momento siempre será peor, o igual en el mejor de los casos. A Obama le pasa algo parecido. Todos los ojos estarán puestos en cada paso que dé y dispuestos a recordarle en cada decisión que tome que ha sido catalogado mundialmente como abanderado de la causa pacifista y que debe demostrar que el premio era merecido. Por muy esperanzadora que nos parezca su presencia en la Casa Blanca, puede resultar muy complicado presidir un país como Estados Unidos con el peso de un Nobel de la Paz sobre los hombros, con tanto detractor dentro de sus fronteras y con el fantasma de la historia haciéndole sombra. No sé si renunciar a él, como hizo Jean Paul Sartre en su momento, le habría beneficiado. Al menos podrá acallar a una parte de la crítica al donar su premio para obras benéficas.

También donará parte del dinero la protagonista del otro premio del momento, Ángeles Caso. De los 601.000 euros del premio «Planeta» que le fue concedido por su novela «Contra el viento» (un relato sobre las mujeres emigrantes), una parte irá a parar a las manos de la mujer caboverdiana que inspiró la historia. Puede que Caso se haya sentido presionada por la obligada generosidad de Obama. En cualquier caso, tal y como le sucede al presidente norteamericano, tampoco ella llega a este punto culminante de su carrera literaria con buen pie. Primero, el desmayo del jurado Pere Gimferrer deja la ceremonia de entrega bastante deslucida. Ahora el escritor Xavier Alcalá acusa a la editorial y a la escritora de plagiar el título. Lo cierto es que si uno consulta la agencia nacional de ISBN puede comprobar que los títulos se repiten con bastante asiduidad. Yo, si estuviese en su lugar, no pelearía por un título tan poco llamativo como ése. Si el relato lo merece, el tiempo pondrá en su sitio la novela escrita por la escritora asturiana. También el tiempo hará lo propio con Obama. Sólo nos queda esperar.

Posteado por: nataliamenendez | Octubre 8, 2009

La noche del papel en blanco

La literatura ha sido la gran ausente en la Noche Blanca avilesina, salvo por unas pequeñas pinceladas poéticas en los centros expositivos de arte. Actualmente las «noches en blanco» europeas muestran una clara tendencia a integrar o vincular la literatura con las artes visuales en instalaciones o exposiciones, con la música en actos músico-poéticos o de Spoken Word, o con el teatro: actividades de cuentacuentos, de performance lírico que escenifican textos literarios o los combinan con la danza. Algo está cambiando en el mundo de la literatura, como nos muestra el festival de «Perfopoesía» de Sevilla, el de «Polipoesía» de Barcelona o «Expoesía» de Bilbao. Sólo son algunos de los ejemplos de poesía experimental y sonora, audiovisual o urbana que existen, porque hace tiempo que la poesía sale a calle, y lo hace con todos los medios y formatos a su alcance.

Algunas iniciativas de otras ciudades apuestan por distribuir versos en masa, como los «poemas voladores» de Madrid: 30.000 globos de helio que sobrevolaron la plaza Mayor como pistoletazo de salida de la noche de la cultura y que llevaban escritos poemas de Benjamín Prado y la micropoetisa Ajo, o «La invasión de los rollitos de poesía» que formó parte de la Noche Blanca de Roma en su última edición, y con la que el colectivo «Opiemme» presentó papeles enrollados con poemas sobre el amor y la noche que colgaban de un hilo de lana.

En la vanguardia de las actividades de poesía y arte emergente está el festival «Comospoética» de Córdoba. También ellos apuestan por difundir la literatura de forma masiva y de una manera original: la última vez lo hicieron colgando de las ramas de los árboles de algunas calles 5.000 ejemplares de una antología poética para que los cordobeses pudiera hacerse con un ejemplar. También plantearon el «Muro de libre expresión poética: deje su SMS», formado por 5 paneles de madera sobre los que cualquiera podía escribir sus versos improvisados (o no) a pie de calle. Las posibilidades son muchas y variadas: recitales en bares, proyección de vídeo-poemas, literatura en espacios expositivos urbanos como mupis, paradas de autobús o medios de transporte, talleres literarios, encuentros con escritores, maratones de lectura, poemas comestibles (gastronomía y poesía no tienen por qué estar reñidas) o proyectos multidisciplinares podrían servir para aventajar a nuestras competidoras en la carrera hacia el título de «Capital Europea de la Cultura». Esperemos que para futuras convocatorias las letras ocupen un espacio visible en nuestra Noche Blanca. Una buena forma de pasar la noche en vela es rodearse de palabras.

Posteado por: nataliamenendez | Septiembre 24, 2009

Clima de respeto en las aulas

Ya decía Sócrates en el siglo VI a. de C. que los jóvenes de su época «despreciaban la autoridad, respondían a sus padres y tiranizaban a sus maestros». Es obvio que la rebeldía es una cualidad de la adolescencia desde que el mundo es mundo y, aunque personalmente dudo que imponer el respeto por la fuerza sea efectivo, reconozco que algo hay que hacer en las aulas. ¿Cómo se ha perdido la autoridad y el respeto ante el alumnado? ¿Qué podemos hacer para recuperarla? Podríamos tomar como modelo a otros países europeos. ¿Por qué Finlandia está a la cabeza en resultados académicos? Allí, además, no existen apenas conflictos en el aula porque trabajan una política de prevención, no de castigo. Intentan detectar problemas a edades tempranas en vez de tratar de solventarlos cuando ya se han producido. Teóricamente, la base de su sistema educativo no es tan diferente de la nuestra, el número de horas lectivas es similar, la edad de obligatoriedad es la misma, la enseñanza se basa también en un sistema comprensivo centrado en la atención a la diversidad y el uso de las nuevas tecnologías. ¿Qué sucede, entonces, en la práctica?

En realidad, el éxito de la educación finlandesa parte de dos condiciones sociales que no se dan en España. En primer lugar, el docente está considerado como uno de los profesionales de mayor importancia de su sociedad. El profesorado tiene más poder de decisión en la escuela, está más motivado y goza del prestigio social que en nuestro país ha perdido. En segundo lugar, en Finlandia la familia es la clave de la educación. Los padres colaboran plenamente con los centros de enseñanza, son el primer referente para sus hijos y son, por tanto, los que deben educarlos. Los padres que desacreditan o agreden al profesorado tiran por tierra cualquier pretensión de convivir con respeto en las aulas. Los padres finlandeses, por ejemplo, inculcan a los hijos la necesidad de leer periódicos a diario, los llevan con frecuencia a las bibliotecas, así que, tres de cada cuatro niños leen todos los días por placer y por eso están a la cabeza de Europa en comprensión lectora. ¿Adónde llevan los padres españoles a sus hijos? La clave de su éxito está en que se trata de una sociedad que entiende que la educación no es sólo un asunto del profesorado, sino también de las familias, ni algo que el Gobierno deba arreglar a golpe de ley, de reformas continuas, sino que todos somos responsables de los jóvenes que tenemos. Los docentes no necesitamos una ley que castigue a quien nos agreda, necesitamos un clima de respeto en el que esa ley no sea necesaria.

Posteado por: nataliamenendez | Septiembre 10, 2009

Avilés, un estreno continuo

Hace tres años recorrí unos 5.600 kilómetros para hacerme una foto junto al puente de Brooklyn, en el Nueva York que Woody Allen había retratado en sus películas y que alberga la historia de la inmigración europea en América, los judíos, el jazz o los rascacielos y que tantas veces había visto en la gran pantalla. Poco después, Allen cambiaba su escenario neoyorquino, algo que años antes resultaría antinatural como es sacarlo de la Gran Manzana para rodar en Europa, y lo hacía por algo casi impensable como la iglesia de San Nicolás de Bari. Desde el Nueva York de Allen cogí un avión hasta California, recorriendo unos 4.200 kilómetros, para hacerme una foto en el Paseo de la Fama de Los Ángeles, en Hollywood Boulevard, con la estrella en el pavimento de uno de mis actores favoritos, Kevin Spacey. Un par de años después los pies de Spacey pisaban las baldosas de la plaza de España de Avilés. Un intercambio más que justo. E increíble. Yo cruzando el charco hasta la meca del cine, y ellos haciendo lo propio para pasearse delante de mi casa.

Y la cosa sigue: un premio Nobel de Literatura, grandes nombres de las letras y las ciencias, y como remate Natalio Grueso invita a Brad, Brad coge un avión privado y se planta en la Villa como si tal cosa, ante la perplejidad con la que muchos avilesinos (y medio mundo) se enfrentan a este paseo de estrellas particular que se ha montado Grueso con el Centro Cultural aún sin construir y con la mayoría de los acuerdos apalabrados.

La visita de Brad Pitt ha puesto a Avilés en portadas de todo el planeta, algo que, hay que admitirlo, podría constituir un efecto llamada para el turismo. Miren en Lastres, ellos han sabido aprovechar al máximo el rodaje de la serie «El doctor Mateo», y en Llanes siguen explotando su tirón cinematográfico: la casa de «El orfanato», diferentes enclaves de la serie «La señora», las películas de Gonzalo Suárez o José Luis Garci forman parte de la ruta turística «Llanes de cine». Sin embargo, en Avilés el asunto del Niemeyer está, desgraciadamente, excesivamente politizado, lo que provoca escepticismo y críticas, así que está por ver si sabremos aprovechar las posibilidades que este desfile de celebridades nos ofrece.

Yo, por ahora, prefiero darle un voto de confianza al proyecto, pensar que puede ser el despunte definitivo para Avilés, y soñar con tener la agenda de Natalio Grueso, y la mitad de su poder de convicción. Esperemos que le dure.

Posteado por: nataliamenendez | Agosto 27, 2009

Con acento astur

En ocasiones, durante el verano, cuando nos mezclamos con más asiduidad con gente de otras comunidades, no nos entendemos aunque hablemos, presuntamente, el mismo idioma. Recuerdo de niña, cuando veraneando en las playas de Levante, nos gustaba decir: «¡guaxe, no me chisques!», con la convicción de que no conocían nuestras palabras y que aquello parecía casi un lenguaje secreto y divertido. Además, de todos los términos que nos ofrece nuestra rica llingua, existen otras muchas expresiones que utilizan diariamente, incluso aquellos que afirman que no hablan (ni saben) asturiano. Puede que más de una vez ni siquiera sepamos que en el resto de España no se conocen, porque aunque muchas de ellas suenen a castellano, son muy nuestras y a veces resultan casi insustituibles, como cuando una cosa «es (o ye) la cuenta» o algo «no nos da más». Son palabras que resultan chocantes para los de fuera, y así cogemos a los niños «en cuello» o «picamos al micro». Otras expresiones forman parte del lenguaje coloquial asturiano y surgen con un nuevo significado, como cuando uno se «ruca la cabeza» con algún asunto, o aprovecha para «truñir» a alguna.

En el colegio, por ejemplo, «acutábamos» el sitio en la fila, nos dejábamos el «tajalápiz», hacíamos «furacos» donde podíamos, «estrapallábamos» las tizas (y algún que otro insecto) y jugábamos al «cascayo».

En Asturias nos «afogamos» si corremos mucho, nos caemos y nos «mancamos» y a veces ni «gorgutamos». Nos pillamos unas «farturas» que «nos prestan por la vida», aunque a veces estemos «refalfiaos» de tanto comer. «Prendemos» la tele, cocinamos en «potas» y nuestras barbillas son «cazos». En ocasiones «frayamos» a alguno a preguntas. Si un aparato no «furrula», como nos gusta «caciplar», lo «desmangamos» para mirarlo por dentro. Los platos los «recudimos» o los secamos con un «rodillo», y el rodillo lo tendemos en el «tendal».

Los asturianos salimos a «chumar» y nos tomamos los «cacharros» con varias «piedras de hielo», «ponemos pingando» a más de uno si es necesario, sobre todo a la persona que sea un «fedor», un poco “repunante” o “focicona,” porque decimos las cosas así, con un “ahí va y que te preste”. Bebemos la sidra del tirón pero despacio, para no “empapizarnos” y así, toda la noche de chigre en chigre “lo pasamos podre”, hasta que “marchamos” porque estamos demasiado “enfilaos”. Todo ello forma parte de lo nuestro, porque nuestro carácter y nuestra riqueza reside también en nuestras palabras.

Posteado por: nataliamenendez | Agosto 13, 2009

Vamos a la playa

Si creía que llegado el verano podría disfrutar con total libertad de un día de playa, sepa que nuestra libertad termina donde comienza la de los demás. Seguro que a usted le molestan ciertos comportamientos playeros que achaca a falta de educación, sin embargo es muy posible que algunos de ellos ya estén reflejados en la ordenanza municipal correspondiente y sean objeto de sanción. Se acabó, por ejemplo, lo de aguantar la música estridente del vecino de toalla, los radiocassettes a un volumen molesto o los instrumentos musicales están prohibidos en muchas playas españolas. Algunos opinan que se trata de afán recaudatorio de los ayuntamientos en tiempos de crisis, y otros respiran aliviados por la tranquilidad que se avecina. En las playas de Levante ya no vale lo de madrugar para clavar la sombrilla y coger sitio antes de las 8 de la mañana, entre 150 y 750 euros puede costarle la «reserva». Benidorm ha restringido la ocupación nocturna de la arena como un preventivo hacia los «botellones», el sexo está prohibido en una playa de Gerona (se deduce que ésta es una práctica habitual), no está permitido utilizar gel y champú, o lavar utensilios de cocina en las duchas públicas, la venta ambulante, los animales o hacer sus necesidades entre las rocas o en el agua. En algunas playas no obedecer la indicación de bandera roja puede acarrear multas de hasta 3.000 euros. En Asturias muchas playas coinciden en sus restricciones. En Gozón también se prohíbe la música alta, Ribadesella ha decidido otorgar más poder a los socorristas, mientras Llanes prepara su ordenanza para 2010. En Villaviciosa el año pasado dos madrileños fueron sancionados con 751 euros por bañarse en la playa de Rodiles con bandera roja. La cosa está que arde tras la insurrección de los bañistas de la playa de los Quebrantos, ya que algunos no están dispuestos a aceptar ciertas restricciones, aunque se impongan por nuestro propio beneficio. Las vacaciones pueden salir muy caras, así que antes de partir rumbo a la playa hay que informarse para evitar multas y trifulcas innecesarias, y dejar en casa la guitarra, el perro, la camping-gas, el alcohol (salvo la lata de cerveza) o el balón, ya que los partidos de fútbol no están permitidos en muchos puntos de la costa, para alivio de los que, como yo, somos un imán para balones escapados. Así que ahora que vamos a ir más ligeros de equipaje, no será raro que cualquier día tengamos que llevarnos en la mochila una pequeña parcela con nuestra propia arena, si la naturaleza o la dejadez sigue empeñada en arrebatársela a nuestras playas.

Posteado por: nataliamenendez | Julio 30, 2009

Mentiras arriesgadas

Cuando en 1985 se eliminó la profesión del DNI, fue una señal inequívoca de que la estabilidad del mercado laboral se veía amenazada. Ahora, si tuviéramos que renovar el carné cada vez que cambiamos de profesión, nos pasaríamos la vida haciendo cola en las dependencias de la Policía Nacional. En una cultura como la nuestra, donde planea sobre nuestras cabezas que lo ideal es tener un trabajo fijo, no se entiende que en Estados Unidos se cambie de trabajo por decisión propia una media de 5 veces en la vida. En nuestro caso se trata de cambios forzosos en un mercado laboral particularmente difuso. En muchos casos los estudios no nos orientan hacia ninguna profesión en concreto. Esto, en realidad, sucede en otros países europeos desde hace mucho, en la universidad se adquieren ciertas destrezas, pero son las empresas las que te forman para desempeñar el trabajo. En España, sin embargo, aún tenemos la impresión de que no trabajar «en lo nuestro» es poco menos que una desgracia. Es decir, que si uno estudia Trabajo Social, y luego se dedica a ser comercial de bisutería, aunque gane mucho dinero, más de uno te dirá que vaya pena, haber perdido así el tiempo para no trabajar «de lo tuyo». En cualquier caso tampoco los estudiantes tienen muy claro qué es realmente «lo suyo». Así, con tanta ambigüedad entre lo que es «lo nuestro» y lo que el empresario pide, elaborar un currículum es un acto de lo más creativo.

Dicen que más del 50 por ciento de la población miente en su currículo. La cosa va de mentirijillas sin trascendencia hasta cuestiones de riesgo para los demás, o para el propio interesado si finalmente se descubre el engaño. Algunos creen que forma parte de la ley de la oferta y la demanda. Para limpiar una calle piden poco menos que ser ingeniero de caminos, así que si las empresas exageran, los candidatos escriben en su currículum «nivel medio de inglés» sin inmutarse, cuando lo estudiaron hace mil años en el instituto y no llegan ni a chapurrearlo. Y los hay que mienten a lo grande. Recordemos a Luis Roldán, que ostentaba un surtido número de títulos gracias a la técnica del corta y pega y la fotocopia. Imagínense lo que se puede hacer ahora a golpe de photoshop. En internet, sin ir más lejos, hay un verdadero mercado de compra-venta de títulos falsos. Pero para intrusismo arriesgado el del osado y falso médico gallego recientemente detenido, que llevaba ejerciendo de neurocirujano más de 20 años con un título de Bachiller. Está claro que para la mayor parte de los trabajos uno debe ser, cuando menos, un buen actor.

Posteado por: nataliamenendez | Julio 16, 2009

Para estar bella hay que sufrir

Llegar a la plaza de España desde la iglesia de Sabugo cada vez se parece más a una prueba del televisivo «Humor amarillo». Los tablones, baches, excavadoras y escaso espacio de tránsito no eliminan por completo el trasiego de viandantes, pero sí lo dificultan. Pero para regocijo de los jubilados, aficionados observadores de este tipo de actividad, el trabajo de peatonalización de la Cámara desde Graíño a la calle Cuba no es la única obra de nuestra ciudad. En el Carbayedo, la Avenida de Portugal también está totalmente levantada y amenaza con sus desniveles al sufrido zapato de tacón. Ojo también a las alturas, se están rehabilitando las fachadas de muchos edificios que adornan de andamios numerosos puntos del centro (en la avenida San Agustín, en Doctor Graíño, San Bernardo y un largo etcétera). Todo ello, incluido el polvo en los zapatos y el ruido estridente, calles cortadas, tráfico desviado y cada vez menos espacio para circular y aparcar en favor de los peatones, es necesario padecerlo para poder disfrutar del Avilés que se ha ido construyendo, más o menos acertadamente, en los últimos años. A falta de euros que gastar, buenas son las zonas peatonales para dar un paseo siempre que el tiempo acompañe.

En este lavado de cara hay que incluir el reciente cambio del mobiliario público del parque del Muelle, ampliaciones y reconstrucciones de calles (Cuba, José Manuel Pedregal…). Y lo que está por venir, como la remodelación de la plaza Hermanos Orbón, con o sin mercado de abastos, que constituye uno de los proyectos clave para aquellos que consideran que Avilés ahora crece hacia el futuro enclave cultural de la ría. Todo esto nos prepara para la llegada de ese Avilés que, a base de cirugía aquí y allá y de la mano del esperado Niemeyer, nos prometieron para 2010.

El cambio estético, de todos modos, viene de tiempo atrás: la peatonalización de zonas adyacentes al Ayuntamiento con la recuperación del casco histórico y la construcción del paseo de la ría han hecho de Avilés un lugar irreconocible para aquellos que llevan mucho tiempo sin visitarlo. «Hacía mucho que no veníamos a Avilés» -me decían hace poco, gratamente sorprendidos por el cambio- «antes era un lugar gris, como envuelto en humo negro, tristemente industrial».

Ese era el Avilés del pasado. Mientras la ciudad se acicala para la cita del año próximo, nosotros iremos preparando nuestras mejores galas. Esperemos que no nos dejen compuestos y sin novio.

Posteado por: nataliamenendez | Julio 2, 2009

Verano con sabor a crisis

Si usted teclea la palabra «crisis» en Google, se encontrará con que el resultado arroja más de 168 millones de entradas. El término está en boca de todos en prácticamente todas las conversaciones. Raro es el día que uno no se encuentra por las calles de la Villa a alguien que le hable de despidos, ERE, vacaciones no remuneradas, cierres de empresas de la región o colas del paro. Muchos de ellos, además, empiezan a plantearse el reciclaje profesional, peritos que quieren ser bomberos, secretarias que quieren retomar la enseñanza, dependientas que tratan de recuperar aquel olvidado título de Magisterio y presentarse a las inminentes oposiciones a Primaria son algunos casos que empiezan a llenar las aulas de las academias que preparan a opositores. Negocios que, tal vez, consigan pasar por este declive económico de puntillas gracias a que todo el mundo se acuerda de los funcionarios en tiempos de crisis. Un puesto fijo es ahora de lo más codiciado, que si bien uno no consigue hacerse rico como empleado del Estado, al menos el puesto no sabe de expedientes de regulación y sobreviven a la crisis con más facilidad.

También es raro el día que, caminando por las calles de Avilés, uno no se encuentra algún local con el cartel de «se alquila» después de que una tienda echase el cierre. En algunos casos se trata de pequeños comercios de reciente apertura, otros son emblemáticos negocios como la perfumería La Flor, con una historia de más de 100 años, o «de toda la vida», como Astur. Lo cierto es que Avilés está plagada de locales comerciales cerrados. Ni siquiera las campañas para incentivar el consumo planteadas por la Unión de Comerciantes han conseguido salvar a gran parte del comercio avilesino. No hay solución, los avilesinos no compramos, por lo que las rebajas que se avecinan prometen ser históricas, con descuentos de hasta el 50 por ciento. Los propietarios de bares de copas señalan que ha bajado la clientela, el número de consumiciones y que además se bebe lo más barato, menos copas y más cerveza. Ha bajado el tráfico aéreo y el portuario, el número de turistas que visitan nuestra ciudad, y las reservas de vacaciones en las agencias de viajes ha descendido un 20 por ciento. No nos vamos de vacaciones tan lejos ni tanto tiempo como antes, y viene menos foráneo, por lo que el verano 2009 promete ser de sabor puramente local. De esta, por ahora, no nos salva ni San Niemeyer.

Posteado por: nataliamenendez | Junio 18, 2009

Esqueletos de la infancia

Cada recorrido desde La Espina hasta Villalegre era una aventura, sobre todo cada vez que caminábamos por la calle Santa Apolonia y nos parábamos inevitablemente a contemplar, fascinadas, aquella casa deshabitada. Por aquel entonces el chalé, aunque abandonado, aún se alzaba majestuoso y envuelto en misterio al final de puente. La mansión indiana de los Maribona era un ejemplo del Villalegre esplendoroso previo al crack de 1929, un edificio lleno de historia al que, incomprensiblemente, habían dejado morir. En nuestra imaginación infantil paseaban por sus jardines y estancias elegantes caballeros con grandes bigotes y sombreros, damas de principios del siglo XX ataviadas con oscuros vestidos y camafeos adornando sus cuellos, serviles mayordomos y sirvientas de cofias almidonadas, protagonistas de una novela que tal vez yo misma, cuando creciese, llegaría a escribir. Historias cargadas de largas travesías en barco, de recuerdos de Cuba, de ostentosas fiestas en los jardines junto al pozo.

No muy lejos, como un desafiante esqueleto cubierto por la mullida hiedra, se alzaban las ruinas de antigua azucarera, propiedad también de los Maribona. Un lugar donde no debíamos ir y, sin embargo, de vez en cuando, en nuestras excursiones a la Toba, nos adentrábamos en la maleza con el temor, y la esperanza también, de toparnos entre las zarzas con algún peligro -alguna culebra, algún que otro hueso, un espíritu atrapado entre sus muros-, inicio de una aventura como las descritas en los libros de Enid Blyton que leíamos. Aquellos instantes en los que el corazón nos bombeaba a mil por hora, nos arañábamos las piernas con los zarzales y acechaba nuestra piel la temible ortiga cuando salíamos despavoridos, cada vez que uno gritaba que algo se movía entre las viejas piedras de la fábrica.

Ahora, la mansión de los Maribona, ya casi derruida, es tan sólo un vestigio del lujo de aquel Avilés burgués con sabor indiano, lo que el paso de los años y un reciente incendio dejaron en pie. Una muestra de la «pequeña Habana» que fue construida por retornados enriquecidos y que ahora se difumina en el paisaje devorada por la maleza. Y de la azucarera, tan sólo queda una chimenea en recuerdo de la industria de la época. Sus ruinas, que acaban de ser derruidas para construir viviendas en su solar, ya son una sombra en el recuerdo de unos niños de La Espina que buscaban vivir historias de misterio entre sus piedras. Del chalé del puente queda apenas un olvidado esqueleto. De la azucarera, tan sólo sus cenizas.

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